Si las previsiones de migración campo-ciudad resultan correctas, el tipo de edificio clave podría muy bien ser el edificio urbano de alta densidad, como el rascacielos, al que los arquitectos deberán dedicar una mayor atención. Espacialmente, los pronósticos de los expertos en ciudades inteligentes, como Edenway, indican que para el año 2020 el 50% de la población será urbana, y en el 2050 llegará hasta el 75%. La evidente consecuencia de semejante compresión de personas en espacios pequeños es construir hacia arriba, para acomodar a la oleada de habitantes urbanos. Y para ello, qué mejor manera que hacer edificios sostenibles y recurrir a la arquitectura vegetal.
Arquitectura vegetal
Las ventajas que la vegetación aporta a la arquitectura son innumerables: control térmico, auto-reparación, soporte estructural, integración paisajística, absorción de contaminantes específicos y Co2, integración en ecosistemas, auto-fabricación.
Simplemente una superficie de césped, alcanza un grado de confort, capacidad de auto-reparación, control térmico e integración paisajística, que la hacen insuperable como mobiliario urbano. El diseño ha ido un poco más allá con el sillón de césped instalado en algunos espacios urbanos.
El arquitecto malasio, Ken Yeang, especialista en arquitectura sostenible, ha escritos varios tratados sobre diseño ecológico y bioclimático, y en ellos facilita unas tablas de relación entre los contaminantes absorbidos y el tipo de vegetación. Concretamente en su libro “El rascacielos ecológico”, plantea el reto de proyectar de manera ecológica edificios de gran tamaño como los rascacielos.
La mayoría de los arquitectos que proyectan edificios sostenibles evitan abordar proyectos de gran escala, sin embargo según Yeang, el “rascacielos” es una forma construida que no desaparecerá. Nos guste o no, seguirán construyéndose edificios de gran tamaño; por tanto, en vez de negarnos a proyectar este tipo de edificios, Yeang propone una mayor conciencia ecológica a la hora de proyectarlos.
Además resulta beneficioso para el territorio contar con edificios que por diferentes, llaman la atención del turista, que puede tomar la decisión de hacer una visita a atraido por la vista urbana de la que puede disfrutar en el mismo… Por no hablar del orgullo del ciudadano que experimenta el que vive en la ciudad en la que se ubica.
Con semejante intensificación de la vida urbana, el impacto sobre la atmósfera y los ecosistemas se convertirá en el tema crítico con que tendrán que enfrentarse los urbanistas buena parte del próximo milenio (Steele, 1997), y estas pueden ser las soluciones.
Por un lado, aquellos que hacen arquitectura únicamente con vegetación, por otro, las cubiertas ajardinadas y las fachadas vegetales como las de Patrick Blank, botánico creador del edificio Caixa Fórum en Madrid y de la Brasserie Moritz en Barcelona, que merece especial mención por su radicalidad en la construcción de auténticos edificios verdes.
Lo mismo sucede con el ganador del segundo premio del concurso para el mercado de Sanchinarro en Madrid, A la sombra de los árboles de Dosis de Arquitectura, que no ganó, pero fue una apuesta muy interesante que llamó la atención de los expertos.
Apuesta por ser más sostenible, y apuesta por la espectacularidad de los edificios de tu territorio.








