Desde la cabaña primitiva de Laugier los arquitectos han fantaseado con arquitectura hecha de vegetación ya que las ventajas que la vegetación aporta a la arquitectura son innumerables.
Este modelo de arquitectura vegetal se adapta a la filosofía que se desarrolló en el Protocolo de Copenhague en el año 2009. Por primera vez, las plantas se transforman en herramientas útiles para alcanzar el desarrollo sostenible en el entorno urbano poniendo de manifiesto la importancia del papel de la vegetación en el cambio que está teniendo lugar a nivel mundial.
Un edificio con estructura vegetal tiene mucho potencial para:
- Interactuar con el ecosistema circundante, para esto la elección de especies autóctonas es primordial.
- Conformar un recinto con un programa complejo.
- Depurar aguas mediante filtros verdes o simplemente aprovechar el agua de depuración del propio edificio.
- Integrarse al paisaje.
- Reducir el consumo al mínimo de energía necesaria en la construcción.
- Regular la temperatura.
La vegetación es capaz de crear lugares arquitectónicos mucho más fácilmente que con otros materiales, además de aumentar el valor del edificio al pasar a convertirse en emblema mediante una transformación que lo eleva a la categoría de monumento.
Tal vez los dos arquitectos actuales más prolíficos en el uso de la vegetación en arquitectura han sido Ken Yeang y Emilio Ambasz. Ken Yeang, más técnico y metodológico en su aplicación de la vegetación crea edificios en los que lo verde forma un contínuo desde la cubierta hasta el suelo. La vegetación es elegida en función de su capacidad para absorver los contaminantes producidos por la actividad del edificio.
La vegetación crece y cambia su aspecto. El crecimiento de la vegetación constituye una de sus principales ventajas paisajísticas, ya que su aspecto va cambiando con el ciclo de crecimiento.
En España, Burés está desarrollando junto al arquitecto Enric Ruiz Geli lo que será la revolución en el campo de la jardinería, donde la jardinería se convierte en cálculo matemático para compensar los excesos de CO2 emitidos por los edificios y la actividad humana. La jardinería ya está formando parte de este cambio conceptual a nivel global.
El proyecto tecnológico desarrollado por Silvia Burés, que analiza el edificio de Arts Santa Mònica en Barcelona, ha hecho que se haya trabajado en la transformación de un edificio histórico en sostenible y autosuficiente basándose en las ideas del economista Jeremy Rifkin sobre cómo debemos cambiar la arquitectura, la energía y nuestro entorno natural para adaptarnos a un futuro sostenible.
Jeremy Rifkin, asesor de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, y de diversos presidentes de gobierno y jefes de estado, incluyendo a José Luis Rodríguez Zapatero y a la canciller alemana Angela Merkel, ha mostrado gran interés en la incorporación en su grupo de expertos a Silvia Burés en referencia a la utilización de nuevas tecnologías en vegetación para combatir el cambio climático.









Es muy interesante, sería estupendo formar a los equipos de mantenimiento, infraestructuras.. de los ayuntamientos , en estas tecnicas pues seguro que cada uno de nuestros pueblos tiene espacios para poner en practica la arquitectura vegetal. Luego hasta se podría crear un concurso (antes hubo sobre el “pueblo más limpio” o algo así
Un saludo