En T&M hemos mencionado en variadas oportunidades la importancia de que los territorios sean vistos como un “producto” y que así, se desarrollen estrategias y acciones que le ayuden a promocionarlo. Los eventos y festivales se han convertido en una herramienta esencial en esta tarea, ya que pueden incluir temáticas variadas (atrayendo a diferentes target de público) así como tener repercusión local a mundial.
Adicional al impacto de venta que se pueda producir, los eventos tienen una influencia en el desarrollo urbano de los territorios y rompen con la rutina de los mismos. Así mismo, aceleran el turismo, fortalecen la conciencia sobre el territorio o lugar, moldean la imagen de la ciudad, promueven su prestigio, constituyen un producto turístico, en pocas palabras, los eventos son un impulsor entre la industria, la inversión y la imagen de un territorio.
Algunos ejemplos de construcciones que se han realizado para ferias y eventos especiales y que se han convertido en parte integrante de los territorios y símbolos únicos en su contexto incluyen, la Torre Eiffel, construida en 1889 en para la Expo Mundial de París; el German Hall diseñado para la exposición de Barcelona de 1929; y el Gimnasio Yoyogi para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964.
En España por ejemplo, los juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 significaron una transformación positiva de la ciudad regenerando zonas y posicionándola en el mapa mundial; otro ejemplo de un evento más local es la transformación del puerto y de la zona marítima de Valencia con el desarrollo de la carrera de la formula 1. Así podemos también entender la lucha constante de ciudades como Madrid para ser elegida como sede de los Olímpicos en las últimas votaciones y los posibles efectos positivos que conllevaría su realización.
También existen ejemplos en municipios más pequeños, por ejemplo Benicasim ha visto aumentado su número de visitantes desde el nacimiento en 1995 del Festival Internacional de música, FIB Heineken,hasta llegar a ser uno de los eventos musicales de referencia a nivel nacional e internacional.
Para esto, los gestores de territorios y los participantes interesados en el impacto positivo que los eventos puedan generar, deben realizar una planificación estratégica que permita construir con planificación las acciones, el público al que se dirigirá, los montos a invertir, y el cronograma de las mismas. Sin esto, el efecto puede convertirse en negativo, y finalizar en la construcción, por ejemplo, de grandes edificaciones sin sentido ni utilización (lo que nuestro experto Gildo Seisdedos llama los “elefantes blancos”). Algunas ciudades han invertido grandes sumas en la realización de festivales o eventos especiales y han terminado con una retrogresión de su ciudad y grandes deudas en el heraldo público.
En T&M aconsejamos buscar en nuestros territorios esa fortaleza o acción que puede generar un festival o evento especial que apoye la percepción del consumidor, pero adicionalmente desarrolle de forma positiva y urbana las estructuras sociales y económicas.
Si quieres saber más sobre la utilización de la imagen de los territorios en City Marketing, visita nuestra sección de Índices y Herramientas








